¿A quien juzgue tu camino prestale tus zapatos?

28 de agosto – Blackout Night – 3:17 a. m. – La salón de estar del apartamento: El aire fluye un tanto en el balcón. Un balcón entonces. Todavía tengo una cuota en mi bolsillo. A lo largo de una hora, mi hija no está. Tiene 17 años. Se protesta del calor, de los mosquitos, de las bolas en la pelusa del colchón… ¡Los mosquitos, papá!, el viable dengue y que de nada vale subir de peso, un trozo de pan con queso y dulce guayaba …

– Come aguacate, sí. La temporada de mango terminó.

Oraciones de critica:

  • De todas y cada una de las criticas que pasamos
  • Es preferible ser humilde de corazon
  • mejor sonríe

  • Si vas a charlar mal de mí, DÍZAME
  • En el momento en que seas inmune a los comentarios
  • Deja de preocuparte qué dicen sobre ti

¿Por qué razón juzgamos a el resto?

A absolutamente nadie le agrada ser juzgado, por el hecho de que con esto lo que verdaderamente se hace es introducirnos una etiqueta para definirnos e inclusive sentenciarnos. No obstante, hay algo que asimismo debemos aclarar, “si no deseas ser juzgado, impide realizar lo mismo con el resto”.

No obstante, como nos comentan los psicólogos, todos contamos una rápida inclinación a tirar un hueco o poner en categorías a muchas de la gente que nos cubren. Ciertos son inmaduros, ciertos son vagos, ciertos son falsos o irresponsables o alguien que es tan negativo como inseguro…

¿Quién ha dicho quién te prestó mis zapatos?

La oración «¿Quién ha dicho quién le prestó mis zapatos?» es una manera de mencionarle a alguien que no está en su derecho a evaluar nuestras resoluciones pues no se puso en nuestros zapatos. Esta es una manera de recordarle a la multitud que no tienen idea con lo que nos encontramos pasando y que, en consecuencia, no tienen que juzgarnos. Esta oración asimismo nos asiste a rememorar ser misericordiosos con el resto, por el hecho de que jamás entendemos lo que hacen. Esta es una enorme oración para rememorar en el momento en que alguien cuestiona nuestras resoluciones.

La oración «¿Quién mencionó que el que evalúa mi sendero le prestó mis zapatos?» es buen recordatorio de que debemos ser compasivos con el resto. Debemos tomar en consideración que no entendemos lo que hacen y no debemos juzgarlos por este motivo. Esta es una manera de meditar que nos va a ayudar a ser mejores personas.

No obstante, ¿qué sucede en el momento en que un amigo, pareja o familiar puede evaluar tu sendero?

En estas ocasiones acostumbras a sentirte culpable e inclusive dolido. La primera cosa que tienes que realizar es sostener la tranquilidad y centrarte en ti mediante expresiones como las próximas:

“Sé quién soy, sé lo que he superado y me enorgullezco de cada paso dado, de cada lección”. aprendido de mis fallos”, “Absolutamente nadie mucho más que yo está en su derecho a juzgarme, pues sé de qué manera me siento y lo feliz que estoy con mi carrera y todo cuanto he logrado”.